Dos íconos de la velocidad: el Etoile Filant récord de velocidad en 1956 y el Dauphine, primer auto deportivo.

Cuando el viejo FISA, el organismo rector de los deportes de motor, presentó sus nuevos reglamentos técnicos en 1960, Renault reaccionó con el Dauphine 1093. Fue un Gordini trucado, con un motor de 55 CV, nuevos pistones y los nuevos avances en lo que respecta a la distribución y suministro de energía.

En ese momento, el ingeniero Pierre Ferry fue considerado como el maestro a la hora de preparar los Dauphines. Era un auto de sus talleres que ganó una cuarta Tour de Corse, aún con Pierre Orsini.

 

El último acontecimiento importante fue en 1964, cuando el auto finalmente consiguió frenos de disco. Vinieron del Renault 8, que comenzó su carrera comercial en 1962. La Dauphine fue producida en Francia hasta 1967. Los últimos modelos se hicieron en Argentina por 1970.

En todas las 2.150.738 unidades fueron producidas, el doble que la reina 4CV! Impulsado por los gloriosos años treinta, desde 1945 a 1975 y la generación del baby boom, el Dauphine establece un nuevo récord para un auto francés. 

Para celebrar los sesenta años de la Dauphine, y también el record del Etoile Filante, Renault participa en la semana de la velocidad de Bonneville (en agosto 2016). El Etoile Filante regresa al lugar de sus hazañas, mientras que un Dauphine especialmente preparado para la ocasión se dedica a la competición de velocidad.

Equipado con elementos de seguridad indispensables, el coche recibe un motor "Cléon" de 956 cc que se dedica a la clase CGC, muy cerca de la serie.

Piloteado por Nicolás Prost, este Dauphine llega
a la velocidad de 76,541 mph que permite establecer un nuevo récord al demostrar, que la pasión hecha en Renault aún y siempre puede alejar de los límites de la mejor performance.

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